Son las siglas de «non-fungible-tokens» o, en castellano, muestras no fungibles. Los bienes de este tipo no pueden ser sustituidos ni consumidos por su uso. En origen, son únicos. Algunos ejemplos de esto los encontramos en el arte o las joyas.

Los beneficios del sistema Blockchain aplicado a los bienes no fungibles son resumibles en tres apartados. En primer lugar, hablamos de la capacidad para demostrar la propiedad y su intercambio de forma instantánea. Siguiendo con la transferibilidad de los mismos, se puede negociar con los mismos entre mercados específicos de forma libre. Por último, la autenticidad de los mismos y la prevención del fraude evitando la falsificación.

Si trasladamos los NFTs a un ejemplo práctico podemos aplicar la tecnología en diversos campos no tan desconocidos por todos como las obras de arte, los coleccionables, objetos en videojuegos, activos del mundo real… no se conoce el límite actualmente.

Las grandes marcas no han dejado pasar la oportunidad y actualmente la NBA ha creado la plataforma NBA Top Shot, que permite comprar, vender e intercambiar copias numeradas de jugadas destacadas de forma oficial.

¿Te acuerdas del último logro que has conseguido en tu videojuego favorito? Ahora podemos darle una utilidad mayor que simplemente demostrar a la red tus habilidades. Desde la Fórmula 1 se ha desarrollado el videojuego F1 Delta Time que basa los premios y coleccionables en la tecnología NFT, pudiendo utilizarlos de forma libre en el mercado.

Ahora pongámonos en la piel de un artista. Acabamos de terminar nuestra obra y queremos ponerla a la venta de forma digital, los NFTs nos aportan unos cuantos beneficios como demostrar la autoría de la obra y dar confianza al comprador. Pero esto no termina aquí, en caso de que queramos que esa obra siga reportándonos un beneficio en el tiempo puede ser programable el pago de un royalty en cada venta, sin intermediarios ni instituciones, directo al artista original.

Es indudable que la fiebre por este tipo de tecnología y la burbuja que se está originando está consiguiendo la publicidad que el sistema necesita, pero, ¿a qué precio? La especulación puede llegar a tapar las bondades de una tecnología que tiene mucho que aportar. Sólo el tiempo lo dirá.