La tecnología como herramienta

Por Adrián Delgado, Responsable de IoT en Purple Blob.

“La tecnología como herramienta”. Posiblemente el mantra más importante y por ende, de los más repetidos en el ámbito de la digitalización. Se toma como un requisito absoluto en cualquier proyecto de este tipo, y no es para menos, la mayoría de estudios sobre la efectividad y éxito de procesos de estrategia digital, como el MIT Sloan Management Review and Deloitte’s 2015 global study of digital business, muestran que la clave de una digitalización exitosa reside en una estrategia digital que entienda los objetivos del negocio o institución y los alcance mediante las diferentes tecnologías y datos disponibles. Claramente, no es posible articular una buena estrategia si los propios procesos no están digitalizados, pero existe un riesgo evidente de fallo cuando se incluyen programas, dispositivos y datos sin un objetivo concreto.

El problema, sin embargo, es más complejo de lo que podría parecer a primera vista y surge, principalmente, entre la desconexión de conocimiento tecnológico de los gerentes empresariales y conocimiento estratégico del equipo técnico. En concreto, el gerente conoce su negocio: sus necesidades, problemas, ventajas y desventajas competitivas de su sector, pero ignora, normalmente, las capacidades tecnológicas que pueden aportar las diferentes herramientas instaladas o que pueden implementarse. El técnico, por otro lado, conoce las posibilidades que ofrecen estas herramientas, pero su falta de conocimiento en el sector en el que se van a aplicar crea una carencia de imaginación sobre dónde y para qué aplicarlas. El resultado, en el mejor de los casos, es un proceso lento en el que poco a poco ambos comparten conocimiento hasta que van surgiendo propuestas concretas que satisfacen los objetivos empresariales, pero siempre resultan en una estrategia digital incompleta y oportunidades desaprovechadas.

Las soluciones, a su vez, dependen del tamaño de la empresa o institución. En empresas pequeñas o medianas suele ser necesario que el CEO (director general) y el CTO (director de tecnología) se impliquen y formulen una estrategia digital robusta y con sentido, sumando una tarea más a sus obligaciones y realizando una inversión a futuro en la madurez tecnológica de la empresa. En organizaciones más grandes se puede incluir como un proyecto del departamento correspondiente, normalmente Innovación. En este sentido, ya son varias instituciones académicas las que están apostando por un perfil laboral híbrido con conocimientos de negocio y técnicos, como el Grado en Business Data Analytics de Mondragon Unibertsitatea o el Programa en Big Data y Business Intelligence de la Universidad de Deusto por lo que es de esperar que en un futuro próximo se cuente con talento suficiente para agilizar e incluso reformular el proceso con garantías de éxito.

Por último, no queremos finalizar sin ilustrar un buen ejemplo de una digitalización correcta y eficaz como la expuesta en el artículo Strategy, not technology, drives digital transformation de MITSloan. En este se nos muestra como la empresa Humanyze, mediante tecnologías como wearables, sensórica y analítica avanzada de datos, descubrió que los empleados que compartían mesa a la hora de la comida eran más productivos, debido a que compartían conocimientos durante este tiempo. A su vez, los datos mostraban que normalmente los grupos eran de cuatro o doce integrantes, lo que coincidía con el tamaño de las mesas de la cafetería. En resumen, gracias a tecnologías innovadoras y conocimiento del entorno en el que se aplicaron la empresa llego a una solución que era, ni más ni menos, cambiar las mesas de la cafetería. El objetivo: aumentar la productividad laboral. La solución: cambiar las mesas para formar grupos más grandes y que la interacción social diera sus frutos sin limitantes. El medio: la tecnología.

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